La curaduría pedagógica en el Museo Larco: espacio de investigación y acción educativa interdisciplinaria

El tema que nos propone el Día Internacional de los Museos (DIM) para este 2024 es “Museos por la Educación y la Investigación”. Esto representa una excelente oportunidad para reflexionar acerca de la importancia de los museos en nuestra sociedad actual. Nuestras instituciones están atravesando por cambios importantísimos, las estamos “repensando” pero, sobre todo, estamos actuando y relacionándonos con nuestras comunidades de maneras más creativas, más diversas y más comprometidas, ya que conocemos el poder transformador del trabajo cultural y, en particular, de aquel que podemos llevar a cabo en y desde nuestros museos.

En este pequeño artículo queremos compartir algunas de las actividades y programas que se desarrollan en el área de Curaduría Pedagógica del museo, creada hace unos 15 años. Como parte de ésta hemos sostenido ininterrumpidamente el programa de prácticas pre y profesionales, así como una cada vez más amplia programación pública (incluyendo los programas escolares, familiares y recorridos temáticos). En estos años, nos hemos convertido en un espacio de práctica continua y de aprendizaje constante en el que cada área tiene funciones específicas pero que se entrelazan a través de un gran objetivo transversal: la accesibilidad pública de nuestras colecciones, y su disfrute.

En general, los museos han ido tomado más consciencia de su dimensión educativa y del rol que deben cumplir en la sociedad para ser relevantes. Como museo arqueológico nos hemos tomado muy en serio el deber de convertirnos en actores sociales cuyas colecciones detonen conversaciones actuales y disruptivas y cuya práctica impacte positivamente tanto en el visitante como en el educador, curador o personal del museo.

El programa de prácticas consiste en la convocatoria de jóvenes de diversas disciplinas (arqueología, historia del arte, turismo, arte, educación, sociología, antropología, educación artística, filosofía, etc.) quienes a lo largo de 6 meses (o a veces 1 año, cuando deciden extender dicha práctica) van a pasar mucho tiempo juntos en el museo y van, principalmente, a aprender de ellos mismos, ya que es continua e intensa la interacción entre los miembros del equipo de mediación cultural. También aprenden de y con los públicos diversos con quienes interactúan. Y aprenden que el museo, efectivamente, transforma. Pero no sólo transforma a los públicos que recibimos, sino que, sobre todo, nos transforma a quienes trabajamos en ellos.

A lo largo de estos años, nuestro programa de prácticas ha significado no sólo una oportunidad de aprendizaje y desarrollo de habilidades y competencias que no se enseñan en las carreras profesionales de las que los practicantes egresan, sino que se ha constituido como un espacio de investigación y construcción de nuevos conocimientos a partir de nuevas y originales preguntas que se hacen los propios practicantes como resultado de la constante interacción con los públicos. Los practicantes reconocen la utilidad de este espacio para llevar a cabo un necesario cuestionamiento y reflexión sobre los límites y las posibilidades de sus disciplinas para ofrecer experiencias de aprendizaje relevantes para los diversos públicos. Aprenden también a integrar sus habilidades extradisciplinarias (artísticas, técnicas, sociales, emocionales) así como sus diversos saberes en la construcción de experiencias interpretativas interdisciplinarias relevantes y que promueven el bienestar de la comunidad.

El Museo Larco en gran medida funciona como un laboratorio de experiencias museales; nuestro programa de prácticas ha sido un crisol de mediadores, muchos de los cuales han pasado al culminar sus prácticas en el museo, a formar parte de los equipos de mediación en otros museos, y el programa ha sido en cierta medida replicado – y adaptado – en otras instituciones, ya que se dieron las oportunidades propicias para que así fuera, sobre todo cuando miembros del equipo del Museo Larco tuvieron a cargo espacios de gestión y/o de formación que permitieron esta multiplicación.

El poder transformador del museo lo podemos ver claramente en el impacto que los intercambios, las conversaciones seguras, en confianza, y primordialmente, interdisciplinarias, tienen en los miembros de un equipo de trabajo. Si buscamos transformar, ¿no es nuestra propia transformación la que evidencia que estamos en la ruta correcta al escapar del enfoque netamente disciplinario, que muchas veces prioriza la “enseñanza” y no la interpretación y el desarrollo de habilidades y competencias de todos y cada uno de nosotros como aprendices permanentes?

Compartiendo el saber. El Museo Larco ofrece programas educativos escolares para niños y adolescentes. Asimismo, demuestra un total compromiso con la organización de recorridos públicos temáticos, de manera que grupos de todas las edades accedan a más de 5000 años de historia del antiguo Perú. Todo ello se logra con el invalorable respaldo del Área de Curaduría Pedagógica.

Los que trabajamos en el área de Curaduría Pedagógica nos nutrimos de estos múltiples aprendizajes, y tratamos de integrarlos en la programación pública. Por programas públicos nos referimos a las diversas actividades y experiencias participativas de aprendizaje que son ofrecidas al público visitante de forma complementaria a la exposición permanente y que permiten dotar de vida al museo y convertirlo en un espacio dinámico orientado al visitante. Una de las iniciativas principales dentro de esta ruta fue la ejecución de los “Miércoles de Verano” dirigidos principalmente al público visitante local y nacional. Estos se activaron por primera vez en el año 2019 y se han llevado a cabo en los veranos de los años 2020, 2023 y 2024. Consistieron inicialmente en días con diversas promociones en el costo de ingreso, talleres creativos y un recorrido general por la exposición y luego se ofrecieron recorridos temáticos diferentes, diversificando acciones y reflexiones que pudieran generar intercambio, conversación, emoción y aprendizaje.

Cada recorrido fue trabajado desde una perspectiva de curaduría pedagógica, conectando constantemente el tema con el presente, buscando la participación y la vinculación emocional del público. Desde el área curatorial, la pregunta principal en todo momento fue “¿cómo creamos programas que sean interactivos, educativos, relevantes, pero, sobre todo, memorables para las familias y personas que nos visitan?” Con esto en mente, se buscó presentar y discutir temas relacionados a la memoria, la identidad y la diversidad, pensando en que la acción educativa pública puede contribuir a articular información, reflexión y disfrute, generando pequeños impactos sociales y de percepción de la realidad en nuestros visitantes.

Para el éxito de esta programación fue crucial el trabajo en equipo con los practicantes del museo, quienes tuvieron una intensa capacitación para poder ejecutar los programas y lograr una interacción fluida con el visitante como mediadores, a través de preguntas que van detonando el contenido en cada estación de los recorridos.

Para poder tener datos concretos y evaluar las actividades, se realizaron pequeños estudios de públicos durante la ejecución de los miércoles de verano de los años 2023 y 2024.  Las preguntas que queríamos responder con esta evaluación fueron “¿cómo es el público nacional que asiste al Museo Larco?”, “¿qué expectativas lleva consigo al ir?”, “¿Qué factores influyen en el disfrute?”, “¿Qué destacan los visitantes después de participar en un recorrido temático?”. Este tipo de investigaciones son muy importantes para el quehacer de un museo, ya que de esa manera mejoramos nuestro conocimiento sobre los públicos, sus necesidades, motivaciones e intereses. Es en el espacio de la curaduría pedagógica que este conocimiento se encuentra con el creciente conocimiento sobre las colecciones que se produce desde las múltiples investigaciones que se llevan a cabo, y posibilita la creación y desarrollo de experiencias de encuentro, aprendizaje e inspiración.

La metodología empleada para esta evaluación fue de dos tipos:

  • Cuantitativa: una pequeña encuesta voluntaria que se les entregó a los visitantes cuando entraban al museo y que se depositaban de forma anónima en un ánfora al momento de inscribirse en los recorridos temáticos del día. Allí se buscaba establecer un patrón demográfico del visitante (edad, distrito de procedencia, si es primera vez que nos visita, si ha venido antes o si ha participado en otro miércoles de verano y con quién ha venido).
  • Cualitativa: pequeñas entrevistas rápidas al azar dentro del público visitante, de dos tipos: previsita y posvisita. Las personas que eran entrevistadas previsita no podían ser las mismas que eran entrevistadas posvisita. En ambas entrevistas las dos primeras preguntas eran generales e idénticas para evaluar si había algún cambio en las respuestas entre quienes habían atravesado la experiencia del recorrido temático. Solo la tercera pregunta era diferente y estaba orientada a conocer las expectativas en la entrevista previsita y la satisfacción en la entrevista posvisita.

Aún nos encontramos procesando el estudio del año 2024 pero lo evaluado hasta el momento nos permite presentar algunos datos y alcances, especialmente si comparamos los resultados con los del estudio del 2023. En todos los campos, se reafirman los resultados y ambos estudios demuestran que la programación temática tiene un impacto positivo en el público visitante.

En términos cuantitativos, 1026 personas respondieron voluntariamente la encuesta en el transcurso de los miércoles de verano del año 2023 y 265 personas respondieron la encuesta en el verano del año 2024. Los resultados de la evaluación son muy similares en ambos estudios en cuanto a porcentajes. La estadística es constante tanto en el 2023, como en el 2024.

El público nacional que nos ha visitado en estas fechas especiales es un público mayoritariamente joven que viene en familia y que venía al museo por primera vez, atraído por la promoción. Más de la mitad son personas cuyas edades oscilan entre los 18 y 39 años. Aproximadamente un 30% son personas muy jóvenes, entre 18 y 29 años, y un 20% son adultos jóvenes entre 30 y 39 años.

A la pregunta “¿con quién viniste hoy?”, un 45% aproximadamente respondió que vinieron en familia (porcentaje constante tanto en 2023 como 2024), aunque también hay un alto porcentaje de visitantes que viene en grupo de amigos o en pareja (25% y 20% respectivamente).

Público ávido por conocer la cultura peruana. Peruanos y extranjeros asisten a diario para participar en visitas guiadas y talleres participativos que les permite ahondar en nuestro pasado milenario.

A la pregunta “¿cada cuánto visita el Museo Larco?”, casi un 70% afirmó que era la primera vez. Un dato interesante es que a partir de la segunda fecha de 2023 se incluyó entre las respuestas la opción “Vine a un miércoles de verano 2023” y en 2024 “Vine a un miércoles de verano 2023/2024”. En 2023 un 7.5% de los encuestados marcaron esta opción y en 2024 fue un 4% de los encuestados. La experiencia resultaba lo suficientemente memorable como para repetirla, muy probablemente sabiendo, además, que tendrían la oportunidad de tomar un recorrido con una temática diferente.

Cualitativamente, se entrevistaron aproximadamente a 10 personas de forma aleatoria por fecha, tanto pre como posvisita. Las entrevistas eran anónimas también, se recogían las respuestas automáticas y se les pedía no pensarlo demasiado. La primera pregunta era “¿Qué es lo primero en lo que piensas cuando escuchas hablar del antiguo Perú?”. De manera general y en todas las fechas, tanto en 2023 como 2024, las respuestas previsita nombraban a las culturas (especialmente los Incas) y uno que otro nombraba artefactos (cerámica, keros, tejidos) y también se mencionan las palabras “pasado milenario” o “admiración”. En las respuestas posvisita también se nombran, pero empiezan a aparecer otras palabras que no se registran antes: identidad, tradición, dioses, dualidad, cosmovisión andina, Pachamama, civilización, creatividad, origen, ancestros, huacas, huacos, diversidad, herencia. También surgen otras ideas y conceptos más complejos que no se registran en las respuestas pre visita, tales como “colonialismo” o “resistencia de las creencias indígenas”.

La segunda pregunta era un poco más compleja: “¿Crees que el Perú de hoy tiene algo que ver con el Perú antiguo?”. En las respuestas previsita encontramos una división entre quienes responden que sí y quienes responden que ya no tiene nada que ver o muy poco.

  • “Sí, pero no lo sabemos apreciar en la actualidad. No lo cuidamos. El Perú antiguo nos puede enseñar mucho cómo aprender a vivir de la naturaleza”
  • “El Perú antiguo era mejor. Ahora todo es un laberinto”
  • “Sí, pero deberíamos aprender más de nuestra historia. Nos falta conocer mucho”
  • “No. Quizás muy pocas cosas”

En las respuestas posvisita, esta tendencia se reduce y son muy pocos los que responden que ya no tiene nada que ver. Como pasa con la primera pregunta, en las respuestas posvisita se incorporan algunas nociones e ideas vistas durante el programa (se hace mención a chamanes, chicha de jora, acueductos, técnicas agrícolas, cosmovisión).

Algo que sí parece necesario destacar, tanto pre como posvisita, es que hay una tendencia a separar el Perú “moderno” del Perú “lejano”. Y es en ese Perú lejano donde encuentran las conexiones principalmente.

  • Hay conexiones y tradiciones que se respetan. En el Ande se ve más porque están cercanos al entorno y a la naturaleza (pre visita)
  • Sí, pero en los lugares más lejanos, no tanto en las ciudades (pre visita)
  • Sí, todavía. En provincia especialmente se ve bastante. En la diversidad y las costumbres (pre visita)
  • Sí en la agricultura. Aún se conservan algunas técnicas y costumbres, sobre todo en la sierra (pre visita)
  • Sí, todo lo que vemos en el museo ha trascendido. Se ve en las costumbres actuales, sobre todo en la sierra, por ejemplo, los keros o la chicha de jora. (post visita)
  • Sí. En nuestras costumbres y creencias. Especialmente en la sierra, donde se mantienen las costumbres milenarias. Ahí todavía hay chamanes, usan coca y hacen pagos a la tierra (post visita)
  • En algunas partes de la sierra, las personas aún viven con estas costumbres que tienen sus orígenes en los objetos del museo (post visita)

Claramente, un programa público de 1 hora tampoco puede cerrar brechas tan grandes como las que tenemos los peruanos. Aunque hay algunas respuestas interesantes que destacar también:

  • La historia y el presente no se pueden comprender sin mirar al pasado. Muchos reclamos actuales proceden de la sierra porque no se ha sabido comprenderla (postvisita).
  • Creo que estamos recobrando poco a poco el antiguo Perú. Y este recorrido me lo ha demostrado (posvisita).
  • Sí, en que, así como en el pasado se necesitaba del poder religioso y el poder militar para legitimar el poder político; ahora también es necesario contar con dichos poderes para gobernar (posvisita).
  • Sí, porque, así como nosotros tenemos formas de explicar el origen de la vida y lo que ocurre después de la muerte, ellos también tenían sus propias formas de explicar estas mismas cosas (posvisita).

La tercera y última pregunta era diferente para pre y posvisita. En la entrevista previsita era “¿Qué esperas de la visita de hoy?” y las respuestas mayoritariamente dicen “aprender”. Aprender algo nuevo, aprender más cosas, recordar. Pero también dicen “sorprenderme”. Muchos destacan que es la primera vez que vienen y que tienen mucha expectativa y curiosidad.

Piezas de alto valor. En estas fotos es posible apreciar huacos que incluyen distintos frutos nativos, los cuales fueron representados en diferentes culturas de la costa norte y sur de nuestro país. De izquierda a derecha, se pueden apreciar una botella Mochica acompañada de una representación del pepino dulce, un cántaro Chimú-Inca con mazorcas de maíz y una botella Mochica en forma de papaya.

Finalmente, la última pregunta posvisita fue “¿Qué te pareció el recorrido? ¿Qué fue lo que más disfrutaste?” y en todos los casos la respuesta fue muy positiva y con mucha emoción de parte de los visitantes entrevistados. Destacan activamente el rol de los mediadores y lo fácil que se les hizo comprender los contenidos y también destacan la programación temática, pues indican que habían sido sorprendidos por el recorrido y que han aprendido algo que, para ellos, es totalmente nuevo y diferente a otras visitas clásicas en los museos arqueológicos:

  • Muy didáctica. La mediadora fue muy dinámica y explícita, se dejó entender muy bien. Lo que más me gustó fue que nos llevaba a sentir la historia.
  • Muy interesante ver todo lo que puede transmitir un solo objeto. Hemos visto lo principal del museo.
  • Me encantó. Ya he venido antes pero ha sido más provechoso tener un recorrido temático. Aunque las culturas son diferentes, ves qué las une.
  • Muy interesante y educativo. Me encantó la forma en que lo contaba, como si fuera un cuento. Y además te explicaba el significado.
  • Muy didáctico. La explicación estuvo clarísima. Me gustó la temática. Como extrapolan el tema de la cabeza y a partir de ahí como entenderla desde la cosmovisión.
  • Me voy gratamente sorprendida de toda la experiencia. Me encantó que cambien el enfoque. Nos faltan más espacios como estos. La atención fue A1.
  • Muy interesante y muy didáctico. En el colegio no te enseñan estas cosas. Impecable todo.
  • Muy interesante. Me gustó que sea específico. Muy bien explicado. Hemos pasado por todos los tipos de arte. Hay mucho por explorar. Felicitaciones por la iniciativa.
  • Bastante interesante. Ver cómo se enlazan los periodos. Muy dinámico. Nos motiva a buscar en otra oportunidad un recorrido diferente.
  • Muy bonito. Cambia la forma de conocer el museo, con un enfoque específico.
  • Sí, mucho. La arqueóloga era muy buena. La coherencia para explicar y la profundidad para explicar en palabras simples. Muy didáctica y lúdica. Nos ha encantado.
  • Muy informativo, innovador. Ha sido algo nuevo lo del mullu. De repente sabías que existía, pero ¡para nosotros no era significativo! Disfrutamos todo.
  • Muy bonito. Me gustó que el guía explicó de forma didáctica y clara lo que se representa en estos huacos eróticos, sin caer en la chacota. Además, que se hablaba con naturalidad de algo que es muy humano como lo es el sexo.

El resultado es sumamente interesante, pero, sobre todo, enriquecedor. Nos permite comprender mejor al público nacional y sus motivaciones para visitar nuestros museos. Pero también nos permite evaluar el impacto que una programación pública pedagógica puede llegar a tener en el visitante. En este punto, las conclusiones son ciertamente preliminares, pues sería necesario un estudio a mayor profundidad con uno o cada uno de los programas temáticos, pero ello no nos impide esbozar algunas ideas a futuro y seguir trabajando con la comunidad y su entorno, desde la curaduría pedagógica. En el Museo Larco, estos resultados nos animan a seguir fortaleciendo el área de la Curaduría Pedagógica y a seguir construyendo espacios en los que la investigación y la educación se encuentren para seguir desarrollando experiencias beneficiosas y significativas para nuestra comunidad.

 

Por: Ulla Holmquist

Directora del Museo Larco

Giannina Bardales

Curadora del Museo Larco

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